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NATURALIA POR LA PRADERA
Naturalia conoció la región de Janos-Casas Grandes a finales de 1994, cuando miembros de la asociación viajaron a este sitio para conocer los trabajos de investigación que desde hace varios años, han venido desarrollando un grupo de biólogos del Instituto de Ecología de la UNAM. Posteriormente, participamos en otras visitas a la zona, que se realizaron con la finalidad de desarrollar conteos invernales de aves migratorias y para hacer el reconocimiento de sus áreas más importantes, desde el punto de vista biológico. A fines de 1997 decidimos iniciar formalmente un proyecto para colaborar en la conservación de estas praderas, comenzando con el desarrollo de actividades de educación ambiental, que permitieran promover entre los habitantes locales, una nueva actitud hacia la pradera y los animales que la habitan.
La idea es que reconozcan que este lugar es único y que alberga una riqueza biológica excepcional en todo Norteamérica, además, pretendemos inculcar en ellos el convencimiento de que conservar esta pradera no sólo es correcto, sino que puede asegurar su bienestar, al brindarles otras alternativas de uso no destructivo (como el ecoturismo) y que podrían, incluso, generarles mayores ingresos que los que actualmente obtienen del desarrollo de las a Estos materiales (5,000 historietas y 1,000 carteles) fueron distribuidos en la zona a fines del año y posteriormente se aplicó una encuesta entre las personas que tuvieron acceso a los materiales, para evaluar el impacto de nuestros mensajes en la actitud de las personas. En general, el impacto fue muy positivo, pues motivó que la mayoría de las personas reflexionaran sobre la importancia de la fauna local (particularmente de los perritos de la pradera, personajes centrales del comic) y sobre las posibilidades de convivir pacíficamente con ella y favorecerse de su presencia. Actividades alternativas de uso de la tierra (particularmente el ecoturismo, mencionado en el comic) despertaron el interés de las personas. El resultado de esta evaluación, confirmó la necesidad de continuar reforzando los mensajes de educación ambiental, por lo que a partir del año 1999, iniciamos una filmación exhaustiva (a cargo del experimentado cinematógrafo inglés John Harris y su esposa Tere Correa) para contar con imágenes de la riqueza natural de las praderas, con el fin de producir diversos video-materiales que servirán, una vez terminada la filmación a mediados del 2003, para difusión y educación ambiental a nivel regional, estatal (en Chihuahua), nacional e internacional.
Con ello, esperamos no sólo despertar la conciencia social sobre la importancia de conservar estos pastizales y proteger a las especies que aquí habitan, sino atraer la atención nacional e internacional, para que se inviertan mayores recursos en su conservación.
Este proyecto ha contado con el apoyo de muchas personas e instituciones a las que por este medio manifestamos nuestro sincero agradecimiento, en especial a la Embajada Real de los Países Bajos en México, a las empresas Martín Cubero y Nutresa, y a la casa productora Film-Core, con quien nos hemos asociado para llevar a cabo los trabajos de filmación que mencionamos.
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