CONOCE DE CERCA AL
LOBO MEXICANO

El lobo gris (Canis lupus) era uno de los mamíferos con más amplia distribución a nivel mundial, ya que originalmente habitaba los bosques y praderas de Asia, Europa y Norteamérica.

En estas regiones, antaño abundaban diversas especies de grandes herbívoros: ciervos, bisontes, alces, venados, caballos salvajes, renos, etc., y junto a ellos evolucionó el lobo como su principal depredador.

El lobo no tenía rivales...excepto el hombre. Al principio la "rivalidad" entre ambas especies obedecía exclusivamente a la competencia que existía entre ellas por las mismas presas, ya que tanto el lobo como el hombre, de hábitos sociales, desarrollaron métodos de caza basados en la cooperación grupal, lo que los convirtió en cazadores muy eficientes, que no obstante podían tolerarse, pues ninguno amenazaba la existencia o supervivencia del otro.

Sin embargo, durante el Neolítico, el hombre se convirtió en una especie sedentaria, que comenzó a cultivar la tierra y a domesticar animales para su provecho. Apareció así el concepto de la propiedad. Los bosques y praderas donde antes se movilizaban libremente los animales silvestres y muchas especies que antes no tenían más dueño que el depredador que las cobraba, empezaron a convertirse en "su" propiedad.

En este nuevo escenario, el hombre comenzó a considerar al lobo como uno de sus más grandes enemigos, debido a que al mermar intensamente las manadas de los herbívoros que constituían originalmente el alimento del lobo, lo orilló a depender, en gran medida, de los animales que domesticó. Irónicamente, el lobo fue la primera especie que el hombre domesticó, para convertirla en "el mejor amigo del hombre": el perro. A pesar de ello, el hombre ha demostrado ser, hasta nuestros días, el peor enemigo del lobo. Desde entonces el lobo ha sido perseguido sistemáticamente en todas las regiones donde habitaba, lo que ha provocado su completa extinción en vastas regiones y que en muchos otros sitios se encuentre en peligro de extinción. México no fue, lamentablemente, la excepción en esta situación.

EL LOBO EN MÉXICO

En Norteamérica, el lobo se distribuía desde Alaska y Canadá, hasta México. En toda esta área, originalmente se reconocían 24 razas geográficas o subepecies del lobo, dos de las cuales habitaban en México: el lobo de Texas (Canis lupus monstrabilis) y el lobo mexicano (Canis lupus baileyi). Sin embargo, en recientes revisiones taxonómicas, esta clasificación se ha reducido a sólo cinco subespecies de lobos, siendo el lobo mexicano una de las que conservó su determinación taxonómica como la más representativa en el sur de su distribución. El lobo mexicano es considerada la subespecie más pequeña del lobo gris en Norteamérica; los adultos pesan entre 21 y 41 kg, siendo los machos considerablemente mayores que las hembras. La longitud total de su cuerpo es de 1400 a 1800 mm, y su altura a la cruz oscila entre 650 y 800 mm. Su pelaje es corto en verano y tupido en invierno, y su color es muy variable, aunque por lo regular es leonado con dos líneas de pelo oscuro que nacen en los hombros y se juntan en el dorso medio.

Su cabeza es grande, con un hocico largo y macizo y con una crin, a manera de melena, que crece desde la base del cuello hasta los lados de la cara. Esta característica, al igual que su cola recta, patas grandes y la posición oblicua de sus ojos (lo que le da una mirada profunda), son características distintivas de su especie.

Históricamente, el lobo mexicano se distribuyó desde el sureste de Arizona, el suroeste de Nuevo México y oeste de Texas, en los Estados Unidos de Norteamérica, a través de las mesetas y montañas templadas de Sonora a Tamaulipas hacia el sur, hasta Michoacán, Puebla y Norte de Oaxaca.

En el norte de México, los lobos se encontraban en la mayor parte de la Sierra Madre Occidental de Chihuahua y Durango, al oeste del desierto de Chihuahua; en el extremo noroeste de Zacatecas y borde este de Sonora. También en las montañas de Coahuila, Nuevo Léon, Tamaulipas y San Luis Potosí. En el sur, los lobos se encontraron en la vertiente oriental del Pico de Orizaba, Veracrúz, en donde fue cazado un espécimen, que es el ejemplar de museo colectado más al sur. También se hallaron en el Nevado de Toluca, Estado de México, en los alrededores del Lago de Pátzcuaro, Michoacán y en las montañas del norte de Oaxaca.

De hábitos preferentemente nocturnos, los lobos se alimentaban básicamente de venados, berrendos, pecaríes (una especie de cerdo silvestre), borregos cimarrones, liebres y roedores. Se cree que las manadas de los lobos mexicanos eran pequeñas (4 ó 5 animales), debido a que estas presas son de tamaño mucho menor que las presas habituales de los lobos en el norte del continente (bisontes, alces, ciervos, renos, etc.), las cuales requieren de manadas mayores para poder abatirlas.

LA CONSERVACION DEL LOBO MEXICANO:
CARRERA CONTRA EL TIEMPO

En 1975 el lobo mexicano fue incluido dentro del Acta de las Especies en Peligro de Extinción de los Estado Unidos, lo que obligaba al USFWS, la oficina responsable de la conservación de la fauna en ese país (irónicamente la misma dependencia que había provocado casi su total extinción), a hacer todos los esfuerzos posibles y necesarios para recuperar al lobo mexicano en los Estados Unidos. Sin embargo, para entonces sólo existían lobos silvestres de esta subespecie en México, por lo que se buscó la cooperación del gobierno mexicano para lograr este objetivo.

En 1977 la Oficina de Especies en Peligro, del USFWS, establece un acuerdo con el gobierno mexicano para iniciar una evaluación en las montañas del norte de México y tratar de determinar la situación de las últimas poblaciones de lobos. Se contrata para llevar a cabo este estudio al Biólogo y trampero norteamericano Roy T. McBride, que en esas fechas trabajaba como cazador y trampero profesional especializado en la eliminación de los lobos en nuestro país. La experiencia que acumuló en esta actividad, durante varios años de recorridos en el norte de la Sierra Madre Occidental, lo calificaban para esta tarea. Durante los primeros meses de 1977 se dedicó a localizar las últimas poblaciones silvestres del lobo mexicano, llegando a estimar que la población total de este cánido quizá no superaba los 50 individuos, los cuales se encontrarían dispersos, en pequeños grupos, parejas o como individuos solitarios, en un área gigantesca, prácticamente toda la Sierra Madre Occidental, desde Sonora y Chihuahua, hasta el sur de Durango y Zacatecas. Con la anuencia del gobierno mexicano, a fines de 1977 y principios de 1978, McBride capturó vivos dos lobos en la Sierra del Nido, Chihuahua, y cuatro más cerca de Coneto, Durango. Estos animales fueron enviados a los Estados Unidos para iniciar un programa de reproducción en cautiverio, que tendría como objetivo incrementar el número de lobos mexicanos, hasta llegar a un número que permitiera reintroducirlos en algún área protegida, donde pudiera mantenerse una población silvestre viable de al menos 100 lobos. A cambio, el gobierno mexicano solicitó que se enviaran de regreso a nuestro país algunas parejas descendientes de los lobos que McBride había capturado en Chihuahua y Durango. Resulta difícil entender por que razón se negoció únicamente esta colaboración, cuando la recuperación del lobo mexicano quizá hubiera tenido más posibilidades de éxito si a los últimos ejemplares silvestres se les hubiera brindado una estricta protección y se hubiera creado una reserva para ellos. El hecho es que, a partir de que McBride capturó los lobos con los que se inició el programa de reproducción en cautiverio, prácticamente ya no se hizo ningún esfuerzo importante para proteger a los últimos lobos silvestres que quedaban, los cuales siguieron siendo perseguidos hasta que prácticamente desaparecieron. Por ello hay que admitir que, de no haberse iniciado un programa de reproducción en cautiverio con los lobos capturados por McBride, quizá hoy el lobo mexicano estaría irremediablemente extinto. De los seis lobos capturados para el Programa de Reproducción en cautiverio, sólo cuatro participaron en el y de estos sólo uno era
hembra, y se sospechaba que uno de los machos era hijo de ella. Esto ha representado un riesgo para la viabilidad genética de la población existente de lobos mexicanos, pues al haber sido el grupo fundador tan reducido en número, existe entre todos sus descendientes un alto grado de consanguinidad. A pesar de ello, se ha logrado incrementar considerablemente el número de estos lobos, que son conocidos como lobos de "Linaje Certificado", pues su pureza fue determinada mediante estudios genéticos que se les practicaron antes de incorporarlos al Programa de Reproducción en Cautiverio. En el año de 1988 México inicia sus propios esfuerzos para reproducir en cautiverio al lobo mexicano, con la llegada de tres parejas procedentes de los EUA., que se albergan en el Centro Ecológico de Hermosillo, Sonora; la estación de San Cayetano, en el Estado de México y el Zoológico de San Juan de Aragón, en la Ciudad de México. Una pareja más se recibe al año siguiente y es alojada en el Zoológico de Chapultepéc, también en la Ciudad de México. A finales de 1993, se reciben dos parejas más y, junto con algunos de los descendientes de la pareja alojada en el Zoológico de San Juan de Aragón, forman dos parejas reproductoras más, que se alojan en la estación de "La Michilía", en Durango y en un rancho particular del estado de Chihuahua. A la fecha (Abril de 2003) existen alrededor de 90 ejemplares del linaje certificado en nuestro país y la población total de este linaje, incluyendo a los lobos mexicanos cautivos en los EUA y a los que fueron liberados en Arizona, suma alrededor de 250, por lo que el lobo mexicano aún es considerado como el que requiere mayor protección a nivel mundial, ya que se le considera el más escaso del planeta.

Si bien se han tenido importantes avances en la recuperación del lobo mexicano, los esfuerzos que se han hecho en México para este propósito han enfrentado diversas carencias, fallas y limitaciones, que han puesto de manifiesto la necesidad de que se incorporen a este proyecto todas las personas e instituciones que puedan aportar algo para ayudar en su conservación. Conscientes de ello, en NATURALIA decidimos colaborar a este propósito, estableciendo nuestra "Campaña de Rescate del Lobo Mexicano".

Sitios de interés:
www.defenders.org